Bienvenido

Usted puede registrarse si aún no es un miembro de EL BARCO EBRIO, o identificarse, si ya posee una cuenta.


  • Usar SSL (más seguro)
  • Identificarse

    Recuperar contraseña

    Registrarse

    Lo sentimos pero no se permite el registro público en este sitio. Ud debe ser invitado por otro miembro o solicitar una invitación por email.


     

    El Aprendiz

     

    Al Viejo Guerrillero lo habían consumido dos fantasías. La segunda –épica a morirse–, por orden de jerarquías, era la revolución. Una revolución que incendiara, sino al mundo, por lo menos a parte del continente. Del Bravo a la Patagonia, se conformaba. La primera, más personal y febril, consistía en acostarse con dos mujeres. Por eso estaba aquí, ahora, por sus dos fantasías. Un hombre sin fantasías no existe, pensaba el Viejo Guerrillero en otro tiempo. Si un hombre pierde el sentido de incluirse en lo imposible está liquidado. Los problemas comienzan cuando el mismo hombre trata de convertir lo sobredimensionado en realidad. La segunda de sus fantasías –épica a morirse– lo había convertido en manco de ambas manos, y dejado varado en la Isla de eterno paniaguado y si bien esta fantasía era el sueño de otros, nunca nadie la había rozado siquiera y la hora del incendio se posponía y se posponía… al punto en que convertido en baldado guerrillero de la vida, le había perdido el entusiasmo. En la primera, la febril, estaba embarcado.

    Leer más Ver Libro
    &