Presentación. Libertad. Libertades

La libertad se escribe a menudo en plural: como el ser aristotélico que se dice de múltiples maneras, la libertad parece irreductible a la unidad del concepto. Por esto se habla en general, en la vida social y política, de «libertades fundamentales», que comprenden una serie indefinida de formas peculiares de la libertad individual reconocidas por el poder público y definidas en términos de derechos subjetivos: libertad de conciencia, de culto, de creación, de expresión, de asociación, de enseñanza, de circulación… Empleado en singular, el término libertad parece remitir a un conjunto difuso de manifestaciones que se abandonan en el mejor de los casos a los poetas y a los filósofos, o en el peor a los demagogos. En el Siglo de Oro, un periodo en que las libertades de conciencia, de culto y muchas otras eran muy limitadas, la censura coexistía con una gran libertad estética. En efecto, si la España de las tres culturas se había convertido en […]

EL HOMBRE QUE MATÓ A LIBERTY VALANCE

Hay cosas que parecen sencillas, y no lo son. Clavar en una pared, por ejemplo. Quizás usted lo intente y lo consiga a la primera, pero no es lo que suele suceder. Requiere práctica para que no se termine machacando el pulgar, perdiendo el clavo, rompiendo el martillo. Que esas cosas pasan. O hacer que una carta llegue a su destinatario. Porque se suele creer que basta con ponerla en un sobre, pegarle el sello y echarla en un buzón. Pero es mucho más complejo. Piense, si no, en las vueltas que debe dar ese sobre hasta llegar a su destino. Y si lo consigue, si llega adonde se pretendía, hay que considerarse moderadamente afortunado. Todos los involucrados tienen que hacer justamente lo que se espera de ellos: la coloquen en la casilla correcta, la bolsa correcta… Conocí a un hombre que había sido cartero. Lo fue durante tres meses. Cada día buscaba la bolsa de cartas, iba hasta un […]

Confesiones y yerros

Confieso, y creo no errar en mi confesión, que buena parte de mis éxitos mercantiles los debo a mi pueblo cordobés, que me dio ese espíritu inconformista, esa voluntad de llegar. Pero de llegar el primero, porque aunque luego en mi lucha (y poniendo en ello mi más denodado empeño y el mayor esfuerzo) fuese superado por algún otro, quizá para que sacase consecuencias aleccionadoras y volviese a empezar, siempre vale la pena proponerse la inquietud y espíritu de competición necesarios para la superación de los objetivos y para la mejora de las conductas. Solo con ese espíritu, que debes marcarte en la vida, podrás llegar a alguna de las metas que te propusiste. Pero para ello debemos poseer agallas, voluntad, coraje, arrestos y sangre, y esto lo suele dar la genética que heredamos de la familia y de los pueblos. Y reitero que ese espíritu que me asiste hasta en los sueños lo heredé de mi pueblo, ese Montalbán […]

Presentación

El principio general de los materiales que se presentan aquí es la convicción de que los métodos de análisis se desprenden de las teorías, y por eso mismo los modelos de análisis pueden ser estudiados en su dimensión teórica. Teoría y análisis son las dos caras de la misma moneda. El volumen se inicia con tres modelos para el análisis de la experiencia de ver cine. El objetivo del análisis cinematográfico es conocer durante la proyección los mecanismos utilizados para la construcción del espectador implícito con las herramientas del lenguaje cinematográfico (imagen, sonido, montaje, puesta en escena y narración). Por eso, el primer trabajo muestra la articulación entre las preguntas que todo espectador se hace antes, durante y después de ver una película, y cómo las distintas teorías del cine responden estas preguntas. Enseguida se presenta un modelo para el análisis del elemento determinante de la experiencia del espectador de cine, que es la perspectiva de la cámara, que lo […]

Convencer desde la emoción

En La camarera del Titanic, Horty, un joven obrero que ha asistido a la salida del conocido e infausto trasatlántico, regresa a su pueblo en Figueres, contando a sus compañeros de trabajo un affaire de amor con una bella camarera que se llama Marie la noche del 9 de abril de 1912. La historia de Horty no es cierta, es ficción, pura invención, mentira, relato ficcional que cobra existencia propia hasta superar sus expectativas, tanto que ante las consecuencias en su propia vida y la de sus conocidos, se ve obligado a reconocer la farsa. Pero algo inexplicable sucede. Por un motivo que, en principio, no alcanzamos a entender, nadie quiere que Horty deje de contar la mentira; ni sus compañeros de fundición, quienes gracias a la ficción acceden a otra historia que les gustaría vivir, ni sus mujeres, que encuentran a sus esposos más dispuestos a satisfacerlas, ni la mujer de Horty, que ve una entrada de dinero suplementaria […]