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Pensar la modernidad a través del cine y la literatura

A modo de presentación del evento Coloquio Penser la modernité avec le cinéma et la littérature, realizado en la Universidad de Tours, durante los días 26 y 27 de enero (aquí el programa, y aquí, en facebook), compartimos las impresiones de dos de sus organizadores e ideólogos (aparecidas inicialmente en Otro Lunes).

Pensar la modernidad. A propósito de la ficción

Héctor García Quintana

Empezó como una mirada, luego una pregunta (¿por qué no?) y después un desafío: proponer un coloquio para hablar de cine y de literatura. Carlos Cuesta y yo arrancamos con una pequeña idea en el seno de un encuentro de aspirantes al grado doctoral y que creció involucrando a nuestros directores de tesis, los doctores Alfredo Gómez-Muller y Mónica Zapata y una lista apreciable de otros investigadores de varios países y disciplinas, así como centros de investigación, facultades y otras organizaciones.

Pero, ¿cine y literatura? ¿Acaso hay algo que decir sobre sus posibles noviazgos? Ha escrito Sergio Wolf en un estudio inevitable sobre cine y literatura: “El tema de la literatura y el cine es el de la relación imposible y destinada al fracaso…”, y añade parafraseando a Maurice Blanchot, “…como una variación del mito de Orfeo y Eurídice.”

¿Es cierto el desafío que se lanzan valedores del cine, por un lado, y defensores de la literatura, por el otro? ¿No existen confluencias en un arte tan antiguo como la literatura, con su cierto aire elitista, y ese fenómeno tan reciente y más cercano al fenómeno de masas, como es el cine?

Se define la ficción de acuerdo al Trésor de la Langue Française, como “Construcción imaginaria consciente o inconsciente que se constituye con el objetivo de ocultar o embellecer la realidad.”

Sin dudas, la ficción es al final una construcción; la instauración de un universo que no existía, en el cual se cuenta una historia, se definen personajes, se trazan objetivos y se deciden qué aspectos formales se utilizarán y cómo van a ser cumplidos. Existen, en este momento del proceso creativo, fundamentos de concepción creativa y elementos de estructura que remiten a la misma idea: un mundo simbólico que recrea, transforma o rechaza la realidad para convencer, emocionar o tan solo entretener, a un receptor.

Es aquí donde literatura y cine cabalgan el mismo jamelgo. Porque hablar de cine es, casi por contrato, entre adaptaciones, transposiciones o versiones originales relacionables entre sí, hablar de literatura. Y ya hoy en día, hablar de literatura, es, no pocas veces, remitirnos a algunas de las mejores ideas del cine, más allá de los aleatorios desencuentros.

Literatura y cine. Dos eslabones fundamentales de ese “tren” emocional que es la ficción y al que aguarda un mismo destino. Dos formas de hacer reales los mundos conjeturados –a veces uno mismo gracias a la adaptación– donde un creador (o varios) deben seleccionar recursos técnicos estructurales (como la elección del narrador y los puntos de vista, la combinación lógica del argumento, la caracterización eficaz de los personajes) y otros más concretos (como el manejo del lenguaje, el uso de elementos aparentemente metaliterarios y de la interdiscursividad: como epístolas, diarios, poemas, letras de canciones), además de las técnicas que han trasvasado lenguajes (como los saltos y mudas de tiempo, lugar o nivel de realidad, la metalepsis, el dato escondido y los vasos comunicantes) para sacudir los resortes emocionales y/o persuadir al lector-espectador de la verdad de esa ficción que acaba de nacer.

Así que se imponía un espacio para reflexionar sobre ambos, para mirar lo hecho y lo que está por hacer, para proponer modelos, semejanzas y desencuentros, porque hay elementos que permiten la correlación.

Para escribir, y en especial para hacerlo bien, hay que leer, y mucho, pero a nadie se le escapa que el cine es un instrumento cada vez más necesario para hacer pedagogía sobre la literatura, o mejor, sobre la ficción; ese mundo amplio, esa materialización de un producto representado en palabras, o a través de imágenes.

No es posible desconocer la importancia de la forma en una obra de ficción, como su vez, es innegable la existencia de numerosos elementos formales, estéticos y estilísticos de la literatura, que se repiten en cientos de obras de ficción alejadas en tiempo, lugar y temas, y que, según Robert McKee, permiten establecer principios –nunca normas o fórmulas doctrinales– que funcionan para la mayoría de las narraciones y creaciones ficcionales.

En el coloquio Penser la modernité avec le cinéma et la littérature (Pensar la modernidad con el cine y la literatura) ampliamos esta jerarquía a la creación cinematográfica y repasamos una buena cantidad de obras desde la Escuela de Barcelona, pasando por la Nouvelle Vague o el cine latinoamericano, hasta la actualidad cinematográfica de no pocos títulos que permiten analizar estructuras, analogías y desencuentros.

Dame ficción y llámame perro (o cómo pensar la modernidad a través del cine y la literatura)

Carlos Cuesta Rueda

La película comienza y una bruma onírica de palabras arrincona nuestro pensamiento. Me cabe la duda de si en verdad son palabras… No importa. Su fascinación vaporosa es intangible y todo lo imprecisa que puede ser una tormenta de intuiciones, y sin embargo, parece dotada de brazos o tentáculos para abrir los cajones de nuestro inconsciente y rebuscar como lo haría un ladrón en un robo o un policía en un registro. Podemos decir lo mismo para L’année dernière à Marienbad que para Hiroshima mon amour y otro tanto para la joya retro-futurista de Godard, Alphaville. He puesto estos tres ejemplos, valga la redundancia, porque son ejemplares. Al mismo tiempo, comparten características que dotan de coherencia a su estudio conjunto: las tres proponen una crítica del mundo moderno a través de diversos elementos (la identidad, la memoria o el poder de la técnica frente a la emoción), podemos inscribirlas todas ellas en la corriente de la Nouvelle Vague y las tres parten de referentes literarios para cristalizar una obra audiovisual llevada al cine.

Las relaciones entre cine y literatura son múltiples y complejas, ya sea a través de los vínculos ambiguos del libro y la película, a través de la adaptación, la traducción o la transposición de textos literarios llevados al cine; la intervención del creador, las influencias temáticas o los paralelismos de estructura y estilo, ya sea en las producciones cinematográficas o en las series de televisión, fenómeno de masas que asalta el reino de lo audiovisual como una horda de bárbaros intentando destronar al soberano (el cine) de su trono. Considero apasionante estudiar todas estas ramificaciones, todos estos laberintos que nos colocan frente al mundo moderno, a los límites de la realidad y a los interrogantes de nuestra identidad individual sumergida en los conflictos de la identidad humana global. Me apasiona como le apasiona al escritor y profesor Hector García Quintana. Es por eso que juntos hemos decidido aportar una modesta contribución a este análisis, a través de un coloquio internacional bajo el título « Penser la modernité avec le cinéma et la littérature (Pensar la modernidad con el cine y la literatura) » que tendrá lugar en Tours (Francia) los días 26 y 27 de enero, con los idiomas francés y español como estandartes del conocimiento.

Este coloquio propone en resumen una reflexión sobre la modernidad cinematográfica y sus vínculos con la literatura y su contenido se articulará en dos jornadas. La primera se interrogará acerca de los lazos entre los cines francés y español de los años 60 con la crítica del mundo moderno realizada por la Nouvelle Vague; la segunda explorará las relaciones que se establecen entre el cine, las series de televisión y la literatura desde el punto de vista del proceso creativo. Cada una de ellas culminará con la proyección de un film cuidadosamente seleccionado (Dante no es únicamente severo, 1967, de Jacinto Esteva y Joaquim Jordà, y Stranger than fiction, 2006, de Marc Foster) que comentaremos junto a nuestros expertos.

Especialistas venidos de Estados Unidos, Francia, España, Colombia, Alemania, México e Inglaterra harán posible un análisis serio, científico e interesante sobre fenómenos como la poesía insurgente frente al nihilismo moderno; la aparición de la Escuela de Barcelona en los años 60 como una escuela cinematográfica con identidad propia sobre la que nos preguntaremos si es una suerte de Nouvelle Vague en Cataluña; las huellas que el cine español de los 60 ha podido dejar en la Nouvelle Vague que tanto le ha influenciado o la figura de Luis Buñuel como vínculo imprescindible entre las filmografías vanguardistas de ambos países.

Reflexionaremos en torno a la relación entre los textos, las palabras y las imágenes en los films de la Escuela de Barcelona, al tiempo que arrojaremos luz sobre fenómenos complejos como la glosemática o la intersemiótica; nos nutriremos de las experiencias personales y profesionales de nuestros invitados en torno al cine, la literatura y las apropiaciones que ambas artes han decidido permitirse para engrandecer y posibilitar uno de los grandes fenómenos que ocuparán este coloquio: la verosimilitud ficcional.

Del film de ficción al documental, de los textos ensayísticos a las novelas y sus adaptaciones, y a los textos donde lo biográfico e histórico se cuela entre los botones de la invención narrativa; de la persuasión ficcional y de los resortes intuitivos de la creatividad humana a las técnicas que podemos aprender y entrenar; de la recreación al desprecio de los orígenes; de cómo el cine se sirve de la literatura y de todo lo contrario, o de cómo la ficción se las arregla para colarse en la realidad para ser más real que lo real; de todo eso trata « Pensar la modernidad con el cine y la literatura».

Pero volvamos a las nuevas olas y las vanguardias. La Nouvelle Vague ha tenido una gran influencia sobre los nuevos cines europeos de los años sesenta, entre ellos el Nuevo Cine Español y la Escuela de Barcelona. Pese a todos los esfuerzos de renovación del cine bajo la dictadura del general Francisco Franco, y pese al valor de algunas de las obras producidas entre 1962 y 1969 en España, esas dos corrientes siguen siendo desconocidas para el público francés. Nuestra intención, a través de las comunicaciones reunidas bajo el título « La Nouvelle Vague et ses échos dans le cinéma espagnol des années soixante (La Nouvelle Vague y sus ecos en el cine español de los años 60) », es lanzar una nueva mirada sobre esta producción. Vamos a recordar y difundir la experiencia de la Escuela de Barcelona, que comparte orientaciones estéticas, temas, objetivos y no pocos referentes artísticos con la Nouvelle Vague. Nuestro objetivo es poner en valor las proposiciones de los nuevos cines españoles en el contexto europeo de ese decenio, mostrando sus singularidades y señalando sus contribuciones a la modernidad cinematográfica. De esta manera, identificaremos algunos aspectos de la crítica de la modernidad compartidos por el cine de la Nouvelle Vague y los films vanguardistas de la Escuela de Barcelona que tendremos la oportunidad de visionar y comentar con dos de los expertos más importantes en este campo.

«De l’adaptation à la narratologie. Le récit fictionnel dans la littérature et le cinéma (De la adaptación a la narratología. El relato ficcional en la literatura y el cine) » es el título de la segunda jornada de este coloquio que nos permitirá a su vez revisitar la noción de adaptación cinematográfica a partir de los desafíos a los que la literatura se encuentra aún enfrentada (cuando insiste en mezclarse con la modernidad audiovisual propuesta por las series y el cine). Este coloquio es también una invitación a discutir las relaciones entre cine y literatura desde un punto de vista estructural. Vamos a atrevernos a conocer mejor y más de cerca los aspectos formales y las soluciones propuestas por los creadores para lograr animar a ese animal infrecuente y deseado que es la verosimilitud de la ficción; si pudiéramos pegarle a ese concepto un cartel del tipo “Prohibido jugar a la pelota”, creo que Héctor García Quintana le adosaría una nota que dijera “No confundir con el realismo”.

Tanto Héctor como yo hemos dirigido nuestras tesis y nuestra labor profesional a la ficción y la creación audiovisual y literaria como formas de comprender el mundo en el que vivimos, que por unas razones u otras, ha venido a terminar llamándose “mundo moderno”. Sin las sendas entremezcladas del cine y la literatura, ni él y yo sabríamos entenderlo ni explicarlo, y quizá tampoco soportarlo. A través de este coloquio, en estrecha colaboración con la Universidad François Rabelais de Tours, el laboratorio de Interacciones Culturales y Discursivas (ICD), la Asociación ADSHS, la Filmoteca de Cataluña y la Editorial el Barco Ebrio, y por supuesto con la gentileza de Otro Lunes que nos invita a pasearnos por sus páginas digitales, queremos haceros partícipes de nuestro entusiasmo, que al parecer hemos conseguido contagiar a una decena de expertos de máximo nivel mundial para reunirnos y hablar de eso que nos interesa tanto: La literatura, el cine y todo lo que ocurre entre medias. Estáis todos invitados.